domingo, julio 03, 2011

Que difícil es enfrentarse a uno mismo.
Puertas entre abiertas y asuntos pendientes, ya no más.


Jamás me había sentido tan bien con mis procesos.
En movimiento.

sábado, mayo 14, 2011

::: no es tan fácil :::

Cuando se trata de hablar acerca de algo que viene desde el interior
no existe tal disposición en los demás para escuchar.

Y a veces, por más aburrido que se escuche,
se necesitan pláticas filosóficas.

Es que es muy simple, los humanos traicionamos a los demás y a nosotros mismos.
Sabemos que hay cosas en nosotros que fallan y que hacen que las cosas no resulten como deseamos y aún así no se hace nada al respecto.

Odio el victimismo, y no es que jamás haya tomado ese papel,
pero si he cambiado mi manera de ver las cosas.
Estoy convencida de que la gente ve sólo lo que quiere ver,
y la gente es terca y se encasilla.
¿En que momento se decide dejar de ser responsable por las propias acciones?
Claro, es muy fácil hacerse la víctima y depositar nuestra responsabilidad en los demás.

Si una relación de cualquier tipo (laboral, amistosa, de pareja..) anda mal y no se revisa, nunca funcionará. Con revisar no me refiero a hablar con la otra persona, eso viene después, me refiero a revisar uno mismo que es lo que pasa y en que se está fallando.
No sirve de nada, por ejemplo, en una relación de pareja, una separación y después una reconcialiación si una de las partes no ha revisado nada, de antemano se puede saber que no funcionará.
Se lee fácil pero realmente no lo es, el nivel de madurez debe ser alto,
porque admitámoslo, pocos son los que aceptan sus errores
y toman las riendas de la situación.

Muchos son los que prefieren voltear hacía otro lado
en vez de atender los focos rojos que se van prendiendo.














No eres lo que eres por culpa de terceros.
Tú eres lo que eres porque así lo quieres.

viernes, marzo 04, 2011

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EL PAÍS, sábado 26 de febrero de 2011

Somos nuestra infancia


















La infancia es la primera memoria, y es la última que se pierde.
A la infancia se vuelve, siempre, ahí está la raíz de la memoria;
cuando los recuerdos se evaporan, el último bastión es la infancia.

El poeta alemán Michael Kruger escribió:
"A veces me escribe la infancia una tarjeta postal: ¿Te acuerdas?"
La infancia es la caja negra de la memoria.

"El metabolismo sentimental de las personas lo marca la infancia". Y la memoria que se nutre de ese metabolismo "es un campo de arenas movedizas, como un barco de nubes que dejan pasar la luz o que la niega."
Hay maneras de agredir a esta memoria, hay formas de traumatizarla con sufrimientos y otras alteraciones. Cuando esto se produce en la infancia, cuando más postales estamos percibiendo para enfrentarnos luego a la vida, "se producen estragos que duran en forma de alergias y otros inconvenientes."
Todo lo que recordamos más nítidamente nace a los tres años,
y ese almacenamiento más puro dura hasta la adolecencia.
Luego, la memoria empieza a ser quebradiza;
a los 40 años tenemos charcos, a los cincuenta ya hay lagunas,
y la memoria empieza a causar malas pasadas cuando superamos los sesenta. Y hay un momento, en que se deshace la memoria; por ejemplo, a causa del alzhéimer. "No solo se deshacen los recuerdos; se deshace la identidad... Las esperiencias están ahí, en el hipocampo, donde se almacenan." En esa "unidad central de procesamiento" están. El alzhéimer los aleja. La infancia los hace durar.
Estamos programados genéticamente, dice el doctor Tizón; el sistema nervioso va diciendo cuánta memoria nos queda, y nada detiene ese proceso cuya intensidad marca la infancia.
Los medicamentos no impiden la acción del tiempo sobre el hipocampo. Ahí se concentra el temor que animaba esta frase de Henry James que recuerda Tizón:
"La mayor fuente de terror en la infancia es la soledad"
.
Y la felicidad es lo que hace sólido el recuerdo que más cuesta perder.

La infancia "es intensiva (la edad adulta es extensiva). Nos obliga a sumergirnos, a ahondar (la memoria involuntaria de Proust). La edad adulta discurre, se extiende.
La infancia es un territorio ilimitado, insondable; la edad adulta tiene límites".

lunes, febrero 28, 2011

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¿Cuantas personas no se toman el tiempo para pensar en sí mismas? ¿cuantas personas no se conocen?

Cerré un ciclo más y estoy feliz, un poco triste porque nunca me han gustado las despedidas y aunque es sólo un hasta luego a veces no cae el veinte luego luego del proceso tan difícil por el que se ha pasado y así sin más 6 meses pasaron volando.

Gané conocimiento, amigos, personajes increíbles, fuerza
y por más extraño que parezca me recuperé a mí misma.

Estoy totalmente agradecida por la oportunidad y
por lo que me espera del otro lado de la acera.























Parece extraño pero me volví muchísimo más receptiva que antes
y ahora puedo decir que casi podría oler la pretensión en otros
y con tanta sinceridad que se ha reproducido en mí, en una de esas no lo podré ocultar.

domingo, enero 23, 2011

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Feliz 2011
Este año voy a intentarlo.
he dicho.